La
Luna Nueva
Durante su vuelta alrededor de la Tierra, que dura 28 días, la luna
muestra al sol siempre la misma cara, la misma que podemos admirar en
todo su esplendor cuando la luna está llena. La otra cara, en cambio,
permanece sumida en la noche eterna. Dicha órbita «rígida» de un satélite
alrededor de otro astro es conocida por los astrónomos con el nombre
de «rotación cautiva». Si la luna se encuentra (vista desde la Tierra)
entre la Tierra y el sol, volverá su cara oculta hacia nosotros. Cada
mes, cuando eso sucede. Resulta imposible verla, al quedar borrada por
el sol; se trata de la luna nueva (en otros tiempos llamada «luna muerta»).
La
Luna Creciente
Apenas pocas horas después de la nueva luna, girando sobre la superficie
lunar de izquierda a derecha, aparece la cara orientada hacia el sol
de nuestro satélite, la cual veremos en forma de un creciente finísimo.
Se trata de la luna creciente, abriéndose paso a su vez con sus influencias
características. La etapa que aún le queda por cubrir hasta la media
luna también se conoce con el nombre de cuarto creciente o primer cuarto,
mientras que los otros seis días que median entre la media luna y la
luna llena reciben el nombre de segundo cuarto. La duración total de
la luna creciente es de unos trece días.
La
Luna Llena
Por fin ha completado la luna la mitad de su viaje alrededor de la Tierra;
la cara que refleja la luz del sol se nos muestra como luna llena, el
astro más resplandeciente del cielo nocturno. En esta fase el satélite
se encuentra «detrás» de la Tierra con respecto al sol. En los calendarios
la luna llena viene representada mediante un diminuto disco blanco.
La
Luna Menguante
La luna prosigue lentamente su camino. Su cara oscura empieza a «abollarla»
de derecha a izquierda, y los aproximadamente trece días de la fase
de la luna menguante (los cuartos tercero y cuarto) comienzan.