Vallejo se pronunció de esta forma durante la rueda de prensa de presentación del XII Congreso Nacional de Psiquitaría, que se celebrará en el Palacio de Congresos de Valencia del 3 al 8 de noviembre, y que abordará la influencia del ambiente a edades tempranas, la depresión, la configuración de la salud mental y el papel de la neurobiología a través de la investigación genética. La presidenta del comité organizador del simposio, Carmen Leal, insistió en que "tenemos que ciudar más la salud física de los enfermos mentales".
Los progresos en torno a la depresión, añadió Vallejo, se pueden agrupar en dos órdenes: el análisis de las causas, cuestión que "ha mejorado sensiblemente gracias a los avances relacionados con la genética, la imagen cerebral y la bioquímica"; y el tratamiento, que posee, a su juicio, "un arsenal terapeútico con fármacos más eficaces y con menos efectos secundarios".
En este sentido, indicó que las estadísticas científicas son "concluyentes", ya que tras un primer episodio de depresión, la probabilidad de recaída se sitúa en un 60 por ciento, tras el segundo episodio se llega al 80 por ciento y después de tres episodios llega al 90 por ciento. Asimismo, subrayó que por las consultas de psiquiatría pasa un número "muy elevado" de personas que en realidad "no son pacientes sino que tienen un problema de tristeza determinado por sus circunstancias personales".
Por otra parte, el Congreso abordará la neurobiología que centra su investigación en la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el suicidio. Al respecto, el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), José Giner, constató que la esquizofrenia reduce en un 20 por ciento la esperanza de vida.
Así, la enfermedades respiratorias -con un exceso de mortalidad del 42 por ciento respecto a la población sana-, las cardiovasculares -con un exceso de mortalidad del 38 por ciento-, y el cáncer -con una mortalidad superior en un 18,5 por ciento a la población sana - son las principales causas de muerte natural en las personas con esquizofrenia.
Psiquiatría infantilTras la rueda de prensa, el jefe de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Celso Arango, declaró que "durante muchos años" España ha invertido "muy poco" en psiquiatría infanto-juvenil, de hecho, agregó, "es uno de los pocos países de la Unión Europea (UE) en que no existe la especialidad de psiquiatría de niño y adolescente". "Esto -continuó- ha cambiado muy recientemente, hace menos de un mes, con la aprobación del nuevo plan de formación de médicos interno-residentes".
En este sentido, consideró "muy importante" tener en cuenta que sectores de la población con edades distintas "tienen problemáticas diferentes". Las enferemedades mentales, dijo, ocurren a edades "muy tempranas", así el 50 por ciento de los trastornos bipolares y el 25 por ciento de las esquizofrenias comienzan en la adolescencia; el suicidio, agregó, es la segunda causa de muerte en adolescentes, "y sabemos que la intervención precoz mejora el pronóstico de esas enfermedades". Por ello, incidió en "invertir en la salud de los adolescentes para que se conviertan en adultos sanos".
En España, lamentó, en determinadas comunidades "todavía no existen programas específicos de hospitalización para niños o adolescentes y tienen que ingresar con adultos", donde "hay personas que sufren cuadros de demencia", por lo que resulta "más traumático" el ingreso hospitalario que el beneficio que reciben.
Además, afirmó que las patologías que actualmente están incrementando en psiquiatría son los trastornos de la conducta alimentaria, que aparecen cada vez "a edades más tempranas"; y el consumo de tóxicos y drogas, también en aumento, y que, además de los efectos nocivos a corto plazo como accidentes o suicidios, se prolongan a largo plazo. En este sentido, aseguró que el cannabis aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia y el consumo de éxtasis reduce la capacidad cognitiva.
Asimismo, esplicó que "los niños son esponjas y todo les afecta", como "las separaciones, la crisis, las situaciones de precariedad económica y el alcoholismo", por los que los consideró "receptores pasivos de los que no se acuerda nadie".