Así lo indicó a los periodistas ante la última muerte registrada en la Comunitat Valenciana en un festejo de este tipo, la de un hombre de 32 años que falleció este martes en la localidad de Benifairó de les Valls tras ser embestido por una vaca que lo lanzó contra una valla, lo que le causó un fuerte golpe en la cabeza.
Peralta, que compareció ante los medios tras la toma de posesión del nuevo jefe superior de Policía de la Comunitat Valenciana, Antonio Moreno, explicó que para el Gobierno "la seguridad es algo más que la seguridad ciudadana" ya que incluye la vial, la del trabajo y un "concepto amplio", dentro del que quiso expresar su "preocupación" por "la situación de las personas que sufren daños en ocasiones muy graves en los espectáculos taurinos".
El delegado recordó que en lo que va de año se han registrado cuatro fallecidos y "cientos de lesionados de distinta consideración" en estos festejos, que son una costumbre "muy arraiga" entre la población, especialmente en determinadas zonas de la Comunitat.
Por este motivo, con "toda la prudencia y responsabilidad", hizo un "llamamiento a la opinión e instituciones por que hagan un máximo esfuerzo para que la fiesta, imprescindible en la vida cotidiana, se desarrolle en términos que respeten el derecho fundamental a la vida y a la integridad física".
En este sentido, indicó que la normativa autonómica que regula la materia "fue modificada en 2007 para reforzar las medidas de seguridad, objetivo que comparte la Delegación del Gobierno, y tarea en la que no vacilará en poner todos los medios adecuados", pero, subrayó, pero a la par, esta norma "establece una prórroga en su aplicación de tres años, hasta 2010".
Por ello, consideró importante que se haga "una reflexión sobre si es coherente aplazar el refuerzo de las medidas de seguridad que se consideran necesarias y en paralelo incrementar las autorizaciones para los espectáculos" e insistió en hacer "una reflexión serena" porque los resultados de muertos y accidentados "acreditan la resolución de la ecuación".
"Si se aplazan las medidas y se incrementan las autorizaciones el resultado lo tenemos a la vista, más muertos y cientos de graves accidentes", dijo, y reiteró su voluntad de llevar a cabo "una reflexión entre todos, ciudadanos e instituciones sobre cómo abordamos que la celebración de estos festejos se haga teniendo como objetivo la seguridad de los ciudadanos, un objetivo que actualmente tiene graves incidencias".
Preguntado por si es partidario de la suspensión de la moratoria, afirmó que la Delegación del Gobierno no es competente en esta materia normativamente por lo que subrayó que no tiene por qué dar "recomendaciones y consejos expresos". No obstante, aseguró que tiene "plena confianza" en la "responsabilidad de las instituciones autonómicas y la ciudadanía" por lo que consideró que "una reflexión serena nos conducirá a que se cambien determiandos métodos, prácticas y normas con el objetivos de que las fiestas lo sean para todos". "Es posible conseguirlo con prudencia y responsabilidad", manifestó.